Vivimos en una sociedad progresista, moderna, de valores igualitarios donde a los niños se les educa con valores y no con castigo. Se respeta a los ancianos, que han luchado por conseguir mucho de lo que tenemos ahora, y son escuchados y atendidos como merecen.

Tenemos una sociedad donde acogemos personas de diferente etnia, raza religión y credo para ayudarles a conseguir una vida mejor y una integración que les permita conseguir una calidad de vida que en su lugar de origen no la obtuvieron.

Tenemos un ministerio dedicado únicamente a la mujer a conseguir una plena igualdad en todos los ámbitos e incluso leyes y protocolos exclusivamente para su protección y bienestar

Contradicciones actuales 1
Photo by Tim Mossholder on Unsplash

Efectivamente sobre la teoría todo este relato plasmará una sociedad idílica, maravillosa igualitaria y justa, pero…

Vayamos a la parte práctica o la cruda realidad en la que entonces nos podemos encontrar con ciertas contradicciones o al menos ponen en duda algunos de los cimientos sobre la que se ha construido la sociedad de las últimas décadas.

El estado, el gobierno, la política se ha convertido en una máquina inagotable de generar impuestos de sacar recursos de sus ciudadanos con el fin de dar cobertura universal y básica a todos sus habitantes.

Educación, sanidad asistencia social, seguridad etc. Y aquí es donde nos encontramos que ante la escasez de recursos, la falta de trabajo o sencillamente por falta de escrúpulos o vergüenza, la ocupación es un modo de vida de muchas personas avalada por leyes y amparada por un sector amplio de la clase política.

Yo no tengo que preocuparme de incentivar vivienda social o luchar contra especulación o favorecer alquiler etc, sino que cada uno se busque la vida.

Patada a la puerta y adentro.

Contradicciones actuales 2
Photo by Tim Mossholder on Unsplash

Nuestros mayores tienen pensiones en su mayoría bajas y por tanto disminuye su calidad de vida, la luz el agua etc. por las nubes y si tienes la mala suerte de sufrir una pandemia y estar en residencias.

El resultado ya lo sabemos, eso sí, si tiene algún legado o propiedad sus herederos tendrán que pagar impuestos abusivos para disfrutar de lo que consiguieron con mucho esfuerzo sus mayores.

Nuestros jóvenes tienen todo tipo de derechos y libertades, pero es curioso que para desarrollarse profesionalmente muchos deben emigrar o aceptar trabajos precarios mientras cada vez hay más gente que viene de otros países aquí, y en muchos casos deben ser ayudados por las administraciones en la vivienda o algún tipo de subvención.

Esto da para poder hablar horas y horas, pero mi pregunta final o reflexión es:

¿Para que queremos tanta clase política, tanto dinero en cargos públicos, en administraciones de todo tipo, en impuestos de todo tipo, si la calidad de vida de los ciudadanos es cada vez peor?

Quizás plantearse redistribuir ese dinero público debería ser la prioridad, pero en unos tiempos en que la gente se manifiesta y pone una ciudad patas arriba por meter a un delincuente que canta o lo que sea que hace, mientras veamos manifestaciones por defender ideas políticas con violencia, mientras se agrede a los que no piensan como tú, y que curiosamente les llaman intolerantes fascistas, y mientras encontremos gente reivindicando a los colectivos vulnerables o minoritarios llevando camisetas de personajes homófobos con algún que otro crimen en sus espaldas o incluso símbolos de regímenes que asesinaron y cortaron la libertad de millones de personas.

Creo que la cosa NO va a cambiar mucho.

En fin, paradojas de la vida.

De todos modos si alguna vez, pacífica y organizadamente se sale a protestar por la subida de la luz, los impuestos abusivos el despilfarro público, la impunidad ante leyes que atentan contra la propiedad y se pide que haya un mínimo control en la capacidad de un país para asumir gente de otros lugares… Contad conmigo.

Un saludo.

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