DESENTRAÑANDO EL MISTERIO DEL SII (2ª PARTE)

Sensibilidades e Intolerancias Alimentarias 

La sensibilidad a los alimentos ocurre cuando el sistema inmunitario del cuerpo reacciona negativamente a ciertos alimentos, lo que provoca inflamación y otros síntomas. 

Las sensibilidades alimentarias más comunes asociadas con el SII incluyen gluten, lactosa y FODMAP. 

Gluten

El gluten es una proteína que se encuentra en el trigo, la cebada y el centeno, y es un desencadenante conocido de los síntomas del SII en algunas personas. 

La sensibilidad al gluten puede dañar el revestimiento del intestino delgado, lo que provoca síntomas como dolor abdominal, distensión abdominal y diarrea. 

Lactosa

La lactosa es un azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos. 

Las personas que son intolerantes a la lactosa no tienen suficiente enzima lactasa, que es necesaria para descomponer la lactosa en el intestino delgado. Esto puede provocar síntomas como hinchazón, gases y diarrea. 

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FODMAP

Los FODMAP son un grupo de carbohidratos que se encuentran en ciertos alimentos, incluidos el ajo, la cebolla, los frijoles y algunas frutas. Los FODMAP pueden ser difíciles de digerir y pueden causar síntomas como hinchazón, gases y dolor abdominal en personas con SII. 

Si sospechas que la sensibilidad a los alimentos está contribuyendo a tus síntomas del SII, es importante que hables con tu proveedor de atención médica para determinar qué alimentos pueden desencadenar tus síntomas. 

Es posible que te recomienden una dieta de eliminación u otros cambios en la dieta para ayudarte a identificar y controlar tus sensibilidades alimentarias. 

Estrés y ansiedad

La ansiedad es una condición psicológica común que puede tener manifestaciones físicas, incluidos problemas digestivos como el SII. 

El eje intestino-cerebro es una red de comunicación bidireccional compleja que conecta el intestino y el cerebro. Desempeña un papel importante en la regulación de muchas funciones corporales, incluida la digestión, la función inmunológica y la regulación emocional. El estrés desencadena cambios en el eje intestino-cerebro, activando el sistema nervioso simpático y el eje hipotálamo-pituitario-suprarrenal (HPA). La activación del sistema nervioso simpático conduce a la liberación de catecolaminas, incluidas la adrenalina y la noradrenalina, que pueden hacer que los músculos del tubo digestivo se contraigan, lo que provoca cambios en la motilidad intestinal. 

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Al mismo tiempo, la activación del eje HPA conduce a la liberación de cortisol, una hormona del estrés que puede afectar la función inmunológica y causar inflamación en el intestino. 

La inflamación puede dañar el revestimiento del intestino, lo que lleva a una mayor permeabilidad intestinal o “intestino permeable”.

Esto puede permitir que sustancias nocivas, como bacterias y toxinas, entren en el torrente sanguíneo, desencadenando una respuesta inmunitaria y provocando inflamación. 

Además, el estrés puede alterar la composición del microbioma intestinal, lo que provoca desequilibrios en las bacterias intestinales. 

Esto puede afectar la digestión y la función inmunológica, así como contribuir al desarrollo de trastornos gastrointestinales como el SII. La interacción entre el estrés y el intestino es compleja, y aún se están estudiando los mecanismos exactos por los cuales el estrés afecta la salud intestinal.

Sin embargo, está claro que el estrés puede tener un impacto negativo significativo en la salud digestiva, lo que lleva a una variedad de síntomas y posibles problemas de salud. 

Desequilibrios Hormonales

Los desequilibrios hormonales, particularmente las fluctuaciones en los niveles de estrógeno y progesterona se han relacionado con el SII en algunas personas. Las hormonas juegan un papel crucial en la regulación de muchas funciones corporales, incluida la digestión y la motilidad intestinal. 

Aquí hay algunas formas en que los desequilibrios hormonales pueden provocar síntomas del SII: 

  1. Cambios en la motilidad intestinal

Los niveles de estrógeno y progesterona pueden afectar la velocidad y la fuerza de las contracciones en el tracto digestivo. Las fluctuaciones en estas hormonas pueden hacer que los músculos del tracto digestivo se contraigan demasiado fuerte o débil, lo que lleva a cambios en la motilidad intestinal. Esto puede resultar en síntomas como diarrea o estreñimiento. 

  • Mayor sensibilidad intestinal

Los cambios hormonales pueden hacer que el intestino se vuelva más sensible a ciertos alimentos o desencadenantes, lo que provoca síntomas como hinchazón, gases y dolor abdominal. 

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  • Alteraciones en el microbioma intestinal

Los desequilibrios hormonales también pueden afectar la composición del microbioma intestinal, lo que puede afectar la digestión y la función inmunológica. 

  • Inflamación

Los desequilibrios hormonales pueden desencadenar la liberación de citocinas proinflamatorias, lo que provoca inflamación en el intestino. Esto puede causar síntomas como dolor abdominal, hinchazón y diarrea. Vale la pena señalar que los desequilibrios hormonales no son la única causa del SII, y no todas las personas con desequilibrios hormonales desarrollarán síntomas del SII. Sin embargo, para algunas personas, las fluctuaciones hormonales pueden desencadenar o exacerbar los síntomas del SII. 

Alivio del SII

Dado que hay varios factores que pueden contribuir al SII, no existe un tratamiento único que funcione para todos. Cada persona es única y puede tener diferentes causas subyacentes de su SII, por lo que es importante trabajar con un profesional de la salud calificado y abordar el problema desde múltiples ángulos para identificar la(s) causa(s) raíz. 

Aquí hay algunas estrategias potenciales a considerar

Identifique los alimentos desencadenantes: 

Lleve un diario de alimentos para identificar los alimentos desencadenantes que empeoran tus síntomas. Luego, trata de evitar o limitar estos alimentos en tu dieta. 

Come despacio y con atención: 

Comer demasiado rápido puede contribuir a los síntomas digestivos. ¡Tómate tu tiempo al comer y asegúrate de masticar bien la comida! 

Mantente hidratada: 

Bebe mucha agua para prevenir el estreñimiento y ayudar a eliminar las toxinas. Se recomienda que las personas con SII traten de beber al menos ocho vasos de agua al día. 

Consume suficiente fibra: 

La fibra puede ayudar a regular las deposiciones, pero algunos tipos de fibra pueden ser difíciles de digerir y empeorar los síntomas en algunas personas. Escoge fuentes de fibra bajas en FODMAP. 

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Controla el estrés: 

El estrés puede desencadenar síntomas del SII. Practica técnicas de relajación como la meditación, el yoga o la respiración profunda. 

Come alimentos prebióticos: 

Los prebióticos son un tipo de fibra que alimenta a las bacterias intestinales beneficiosas. 

Se pueden encontrar en alimentos como cebollas, ajo y plátanos. 

Come comidas más pequeñas y frecuentes: 

Comer comidas más pequeñas y frecuentes puede ayudar a regular la digestión y evitar sobrecargar el sistema digestivo. 

Limita los alimentos procesados: 

Los alimentos procesados pueden contener aditivos y conservantes que pueden desencadenar síntomas digestivos. Desafortunadamente, esto significa limitar la comida rápida, las cenas congeladas y las bebidas azucaradas. 

Evita la cafeína/el alcohol: 

Tanto la cafeína como el alcohol pueden desencadenar síntomas digestivos. Además, el alcohol puede alterar el equilibrio natural de las bacterias intestinales, causando una mayor inflamación en el intestino. 

Haz ejercicio regularmente: 

El ejercicio regular puede ayudar a mejorar la motilidad intestinal y reducir los síntomas del estreñimiento. Si tus síntomas son particularmente graves, incluso dar un paseo lento puede ayudar. 

Duerme lo suficiente: 

Establecer una rutina de sueño regular puede ser útil para las personas con SII, ya que puede ayudar a regular las deposiciones y reducir los niveles de estrés. 

Trabaja con un proveedor de medicina funcional: Al trabajar en estrecha colaboración con un proveedor de atención médica especializado, puedes realizar pruebas específicas para identificar las causas subyacentes de sus síntomas, y crear un plan de tratamiento personalizado adaptado a tus necesidades específicas

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