EL VALOR DEL TIEMPO

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¿Tienes la sensación que el tiempo vuela y que al día le faltan horas? ¿Verdad que sí, que todo va muy deprisa? ¿Eres consciente que hoy mismo muchas personas no se levantaran y no se despertaran a un nuevo día?

Entonces, ¿por qué malgastas tu tiempo?

Si estás leyendo estas palabras es que eres una de esas personas afortunadas que hoy ha visto salir el sol de nuevo.

Primero te recordaré si has agradecido este nuevo día o das por hecho que esto es lo normal.

Segundo, detente y párate un momento. Haz unas cuantas respiraciones y siente que estás vivo, después obsérvate y pregúntate en qué utilizas tu tiempo.

El tiempo es vida y ello hace que sea nuestro bien más valioso y debemos emplearlo con sabiduría.

Malgastamos nuestras vidas como si tuviéramos otra vida en un futuro próximo y como si esta no tuviera fin. Y sin duda lo único que tenemos seguro es que tenemos un día en que venimos a esta vida y otro en el cual marchamos de este plano.

Nos guste o no, un día seremos un recuerdo en las mentes y en el corazón de algunas personas que han compartido este tiempo de vida tan apreciado con nosotros o quizás seremos una imagen en un álbum de fotos o si tenemos suerte podemos estar en un marco visible en el hogar de un ser querido.

El tiempo pasa para todos y, sin embargo, no todos suelen pensar en el valor real del tiempo, lo dan por sentado, como algo que tienen.

A diferencia del dinero, el tiempo gastado no vuelve, no podemos comprar más tiempo, es lo más apreciado y es a la vez la mayor muestra de que es efímero e impermanente.

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El día tiene veinticuatro horas para todos, y partiendo de este dato no es tan cierta la frase que a veces utilizamos y que dice “Que nos falta tiempo”.

El tiempo es oro, y más allá de esto, el tiempo es vida y nuestra vida es más valiosa que cualquier metal. Por eso hay que tenerlo siempre presente y observar la forma que tiene actualmente nuestra vida.

Nuestra vida siempre será el resultado de las decisiones que tomemos y la manera en que utilizamos nuestro tiempo.

Te invito a hacer un ejercicio, ¿te has preguntado alguna vez cuantos días puede durar nuestra existencia?

Imagina que vas a vivir ochenta años en calidad de vida. Multiplica 80 años por 365 días que tiene un año, nos da el resultado de 29.210 días.

¿Te parece poco o mucho? ¿Habías hecho alguna vez estas cuentas?

Y ahora multiplica los años consumidos con sus respectivos días y réstalos de estos 29.210 días. No sé qué resultado te ha salido, pero seguro que te has sorprendido. En mi caso, me quedan 6.300 días. A mí me sorprende cada vez que lo hago. Si lo comparo con dinero me parece muy poquito y a la vez con la agravante de que siempre restas y nunca puedes sumar.

Si has hecho esta simple operación, seguro que ahora has tomado más consciencia del tiempo ya vivido y de lo que te queda para que llegue el final de tu vida. Ahora solo depende de ti como decides utilizarlo a partir de este momento.

Desde mi propia experiencia te quiero compartir pequeñas recomendaciones:

  • Escógete todos los días, tú eres la persona más importante de tu vida.
  • Elige en cada momento lo importante o lo urgente.
  • No malgastes tu tiempo en tonterías, en quejas inútiles o en críticas.
  • Júntate con personas que te sumen.
  • Lee todos los días conocimiento que te aporte.
  • Ve a dormir siempre con la conciencia tranquila y agradeciendo el día vivido. Nunca sabes si será tu última noche.
  • Dedica tiempo de calidad a tus seres queridos.
  • Experimenta la vida de manera que no lamentes tu existencia.
  • Vive con consciencia, sinceridad y plenitud.
  • Vive de manera que no desees haber actuado de otra manera.
  • Haz un repaso a tu vida y pregúntate que es lo que te hace feliz y que es lo que no.
  • Pregúntate ¿Cuál es el legado que quieres dejar a tus hijos?

Finalmente, si realmente haces lo que sientes y si tu corazón está alegre porque dedicas parte de este tiempo a compartirlo con tus seres amados, si eres una persona amorosa, si tienes una vida significativa y aprovechas cada segundo para hacer el bien y a sentir paz, habrás llegado a la conclusión que para saber morir hay que aprender a vivir.

Toma consciencia del tiempo presente y del no retorno de cada segundo. Al final lo único que te llevarás de esta existencia es lo que hayas vivido.

Elige a partir de ahora vivir lo que te quieras llevar y sé consciente que lo único real es este preciso momento aquí y ahora.

Valorar tu tiempo solo depende de ti.

¡RECUERDA!

La paz, el amor y la gratitud empiezan dentro de tu corazón.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

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