“En la acera de en frente”

Episodio 2

“El barómetro para saber cómo está una sociedad con respecto a los derechos humanos, no es la comunidad negra, es la comunidad gay. Porque ésta es la comunidad que más fácilmente es maltratada”

Bayar Rustin (1910-1987)

Curioso que a much@s personas este nombre no les resulte familiar, me refiero a Bayar Rustin, era uno de los líderes de la comunidad negra y además gay, mano derecha de Martin Luther King y, desde la sombra, por simples y estúpidos prejuicios sociales que ha impartido el heteropatriarcado durante siglos, siglos y hasta hoy…

Pero no fue la única persona en ser ocultada por su tendencia sexual, aquí vemos a una mujer, latina, profesora de una escuela rural y lesbiana, Gabriela Mistral, 1945, que se lleva el galardón por toda su biografía y sus ideales político-sociales, pero su sexualidad es totalmente castrada.

Pero lo más grave es que dentro del mismo colectivo existe la discriminación, una homofobia internalizada desde actos, a maneras. Desde roles a profesiones.

¿Hasta dónde llega la capacidad de que la diversidad choque con la diferencia?

Tras los actos de manifestación de repudio al asesinato de Samuel Luiz, el 3 de Julio en A Coruña, Galicia nos vimos envueltos en un torbellino de manifestaciones y respuesta social, donde muchas marcas e industrias LGTB+, ONG´s y gente salió a las calles. Pero en una de las manifestaciones de Barcelona, salió el otro lado del colectivo, ese que incomoda hasta al mismo, para bailar “El Baile l@s que sobran”, cambiar la manifestación a una marcha, apoderarse de la calle y tomarse las ramblas (como los gestores de los primeros movimientos de lucha LGTB+, lo hicieran en 1977). Elles fueron les inmigrantes, les trans, les no binaries. Estés no salen en los anuncios del Circuit, ni en el spot publicitario de CK, pero elles son las personas que así, como en Barcelona se tomaron las Ramblas, en Stonewall 1968 cambiaron la historia.

¿Estamos preparados para dar el paso y dejar nuestro placentero Status Quo para ponernos en los zapatos (o los tacones) de les otres?

¿Quienes somos para enjuiciar la vida afectivo sexual de los otr@s?,

¿Cuál es la percepción de la nuestra?

¿Somos felices?

Cada vez que nos enfrentamos a uno de los puntos que nos hacen ver tan distinta la vida de los demás y poner nuestra moral en tan alto concepto, deberíamos preguntarnos ciertas cosas, como las dudas anteriormente citadas. Nuestra sociedad es injusta, los niñ@s son crueles, pero quienes les ponemos estos valores a estos niñ@s, que es lo que ven en casa, televisión, internet, somos nosotr@s.

¿Cuál es el nivel de prioridad que le damos a la vida emocional?

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Bullying, un clásico de toda la vida, traumas, del adulto que somos hoy, vienen a costa de este proceso social que vivimos como víctimas o victimarios en nuestras escuelas, institutos, la imagen del contexto asociada al marketing de cadenas de televisión y su publicidad de consumo de un tipo de vida. Pero pongamos la pantalla frente al espejo, miremos a ese o esa niñ@ de 12 años con la presión del «dime que vas hacer cuando seas mayor», entre la ebullición hormonal, la sociedad impuesta y los límites económicos (o no, o si depende de cada caso) eso en contexto general, pero ahora su espejo, su relación con el entorno y sus gustos.

Tenemos en las escuelas clases de religión (católica), pero de resolver nuestras emociones… Curioso (por decir algo)

Cada cultura se autodefine por sus gustos, tendencias y propuestas, que buscan la exclusividad, pero ¿qué pasa cuando estos son los valores que chocan con lo que pretende ser el eje de lo bueno o lo malo? Pasa por ese cinismo de decir, esto es lo”Normal” lo “Tradicional”.

Cuántos de estos momentos buscados en la adolescencia son la imagen de lo que mostramos hoy, cuántos de estos valores y sueños vendimos por ajustarnos a una norma de lo “Normal” y “Tradicional”.

¡Locas! ¡Maricones! ¿Qué hacéis?

Esos fueron los abucheos en 1977, hoy se graba por móvil y se sube a redes sociales, se alimenta el abuso en manada, ¿Cuantos Samueles y Samuelas tenemos escondidos en nuestros armarios presos de la intolerancia de la ignorancia?

¿Cuántos de nosotros hemos tomado el ser víctima o victimario, ante el miedo, no solo del golpe, la violencia física, sino de esa que hace todos los días y a escondidas, el comentario cobarde, ponzoñoso? pero peor aún,

¿Cuantos se han apropiado de estas artes oscuras para no ser ellos mismos quienes sufren esas consecuencias del riego de ser un@ mism@?

Es verdad que el día de hoy vemos que hay más reconocimiento a las personas que pertenecemos al colectivo LGTB+, pero en el backstage de cada reconocimiento, cada lucha por buscar esa igualdad (no privilegios) ha corrido sudor, miedo, lágrimas, esperas, burocracia y muchas veces te sientes pidiendo una limosna porque aun estamos “En la acera de en frente”.

PD: Con Amor Miquel Claudì-López

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