FLORECER PARA DESCUBRIR TU IDENTIDAD

Resulta que se nos enseña a seguir a la masa desde niños apagando toda nuestra esencia, talentos y dones, de modo que no llegamos ni siquiera a saber quiénes somos en la edad adulta, pero a los 18 años aproximadamente, se nos pide tomar una gran decisión: qué camino vamos a tomar con los estudios o a nivel profesional. Realmente si analizamos nuestra infancia, por muy feliz que haya sido, no se nos ha enfocado en experimentar la vida, en saber qué se nos da bien y a valorar las materias en las que podemos destacar en el colegio, como si todos tuviéramos que despuntar en las mismas asignaturas y de adultos seguir la carrera para “ser alguien”.

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Y yo me pregunto y te pregunto a ti lector/a

¿Acaso hasta ese momento no hemos sido nadie”?

Esto verdaderamente supone un problema, una frustración personal y que estemos viviendo un momento, en donde muchas personas, buscan el sentido de su vida o un cambio profesional porque se sienten apagadas, no válidas o, aunque les haya ido muy bien, en algunos casos vacías. Descubrir realmente quienes somos, lo que necesitamos, o qué nos llena el alma podría considerarse realmente el verdadero propósito vital, pues somos mucho más que una etiqueta profesional. Estamos ante un momento de búsqueda, de emprendimiento y de deseo de desarrollar más que nunca nuestra parte creativa para así transformarnos y transformar nuestras circunstancias, todo ello derivado de este vacío interior cultivado desde la infancia.

¿Si no se sabe quiénes somos, cómo actuamos y por qué, realmente se puede ser feliz?

Planteo la pregunta porque estoy segura de que cada persona tendrá una opinión, todas ellas perfectamente válidas dada su experiencia. Yo siento, en cambio, que no, que nuestra capacidad natural creativa si no se desarrolla como cualquier ser vivo de la naturaleza se muere. Nos apagamos y nos distraemos con drogas tales como la televisión, el ocio excesivo o sustancias no favorables para así olvidar eso que tenemos que atender porque resulta demasiado doloroso. En cambio, quien por alguna razón decide “despertar” está atravesando un camino angosto que sabe que le llevará a algo mucho mejor de lo que estaba anteriormente.

Tal cual como el mito de la caverna de Platón ya nos reveló hace siglos y de lo cual podemos seguir poniendo el mismo símil para nuestra propia existencia.

Existen muchísimas herramientas hoy día a nuestro alcance para poder poner consciencia a nuestras circunstancias, algo que nos haga ese clic mental porque ya estamos hartos de seguir este ritmo no vital de conformismo. Un artículo, una conversación, una película, un baile, un cuadro… la vida está llena de mensajes a través de la cual podemos encontrar ese hilo que nos lleve a la luz y empezar a abrir los ojos y a despertar. Uno de los mayores secretos para descubrir el inicio de este camino y sanarnos está en lo que más nos hace disfrutar, el ocio por excelencia está haciendo que aprendamos algo que podemos aportar al mundo para empezar el viaje, la pregunta es

¿Estás dispuesto/a?

Stefanía Arias.

Experta en Autoconocimiento y relaciones conscientes

Autora de la trilogía ¿bailas?

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