Fortunata… No ¡Allí está ocupado! 

El síndrome de Fortunata se basa en la fantasía y creencia optimista sobre un amor que es imposible. 

La presencia de un amor intenso, repetido y persistente hacia un hombre comprometido sentimentalmente con otra mujer. 

Es un tipo de dependencia emocional hacia otra persona, objeto de su interés romántico y afectivo-sexual, que está comprometido con alguien diferente y se adopta el papel de amante. 

Quienes padecen esta anomalía en primer lugar destacan una sensación de profundo enamoramiento hacia la persona objeto de deseo, la cual persiste en el tiempo, independientemente de la existencia de una relación vigente en la otra parte. 

Estas personas tienen creencias y fantasías utópicas y extremadamente optimistas respecto a que su amado abandonará su relación para poder estar juntos y se sienten con más derechos que con quién él/ella tiene su compromiso actual. No es considerado una patología, si bien reviste características generadoras de gran sufrimiento a lo largo del tiempo. 

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Su nombre fue dado por la conocida novela Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós. En ella Fortunata está enamorada de Juan Santa Cruz, quien está casado con Jacinta. 

Establecen una relación de amantes más, Juan no está dispuesto a dejar a su esposa. Fortunata se convierte en prostituta, se casa y sigue como amante de Juan durante años en la convicción que él debe ser su auténtico marido. Llega a tener hijos con él, a la vez que sus pensamientos respecto de Jacinta pasan de la rabia a la admiración, considerando que ambas relaciones son legítimas, ya que su situación se justifica por el amor que siente. 

Algunos autores afirman que esta es una forma de masoquismo en quienes lo sufren. 

Otros que es un reflejo del complejo de Edipo mal resuelto. 

Pudiera tratarse de un patrón relacional aprendido: el autosacrificio y el darlo todo por el otro, sin tener en cuenta las propias necesidades como algo virtuoso y valeroso que por amor todo debe permitirse. 

Normalmente, quienes lo padecen han sido sometidos a una educación rígida y represiva que genera personas con baja autoestima, inseguridad y necesidad de ser aceptados. 

¿Cómo se sale de ser Fortunata? 

Reforzando el auto respeto, la autoestima y la adquisición de independencia, así como la focalización en sí mismo. 

¿Qué hace Jacinta?

Bert Hellinger, filósofo alemán que ha descubierto aspectos esenciales de las relaciones humanas que permiten superar muchas limitaciones de nuestro amor, afirma que 

“La relación de pareja se logra a través de una compensación continua entre dar y tomar, unida al amor”. 

Enseña el concepto de “venganza con amor” que es: si me dan o me hacen algo bueno, yo doy lo mismo o un poco más; y si me hacen algo malo, yo doy lo mismo, pero un poco menos. 

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¡Acá está el secreto! 

Cuando damos un poco de lo malo, pero menos, sé re-establece el equilibrio y da la posibilidad al otro de volver a dar algo bueno y así seguir creciendo en amor. 

Mientras que la venganza es lo malo y un poco más… Caemos en la espiral descendente donde no hay un límite y no hay reconciliación posible. 

Cuando miramos las cosas desde esta perspectiva humana, nos ponemos al mismo nivel de la otra persona, como iguales, como tan buenos y malos… Siempre con la mirada del amor y de la igualdad que afirma unidad, más no uniformidad. 

Es humano tener la necesidad de restituir un daño que te han causado; lo importante y valioso para Despertar y Crecer es verlo con Amor y también dejar de utilizar la experiencia y la vida de otros para sentirnos ofendidos. 

¿Qué de Juan?

Estas personas tienen alto nivel de agresividad, hostilidad y un comportamiento esquivo; para ellos ser infiel no tiene el mismo peso emocional que para el común de las personas. 

¡Son muy inseguros de sí mismos! Confunden enamoramiento y atracción. 

No saben comunicar sus sentimientos. El peor dolor que inflige Juan es hacer sentir a su pareja “no soy suficiente” y sentir que no está a la altura. 

Es una derrota emocional desgastante para quien es engañado. El infiel nunca “la saca de arriba”.

Se le generan daños psicológicos que perduran en el tiempo. Alta ansiedad, depresión, trastornos somatoformes o psicosomáticos. 

Por eso te recuerdo Juan, que cada vez que decís NO a una Fortunata estás diciendo millones de Síes a favor del amor. 

Y ese es un elixir tan exquisito que embriaga el alma de felicidad y dicha de vivir. 

Brindo por el amor maduro, que provoca las más brillantes sensaciones y te edifica como ser humano en integridad vital y transparencia. A arremangarse y construirlo que es bien trabajoso, más rinde tantísimo. 

Te auguro un junio rodeado de amor valioso. 

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