INSPIRANDO E IMPULSANDO EL CAMBIO

«Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos.» Viktor E. Frankl

Nos encontramos en la última semana del año, un momento de reflexión y de proyección hacia el futuro.

Es un tiempo para evaluar lo que hemos logrado y lo que aún deseamos alcanzar. Con este espíritu en mente, consideremos las siguientes reflexiones:

La inspiración y el cambio, tanto grandes como pequeños, son posibles, pero no si se espera que sucedan automáticamente, desde «arriba», o por arte de magia.

Si bien es comprensible ver la inspiración y el cambio desde esta perspectiva, y así esperar a que las cosas o los demás cambien, el problema que tengo con este punto de vista es que nos lleva a renunciar al poder que cada uno de nosotros tiene para inspirar y cambiar las cosas. En otras palabras, el poder real radica en nuestra capacidad para contribuir de manera significativa y ser de valor, más que valorados.

Considera, por ejemplo, esos momentos en los que los médicos nos dan consejos sobre cómo podemos mejorar nuestra salud. 

¿Cuántos de nosotros aceptamos abiertamente los cambios en nuestro estilo de vida que se nos dice que hagamos?

La mayoría de las veces no lo hacemos, es decir, hasta que nuestra salud se deteriora hasta el punto en que ya no tenemos otra opción que seguir las instrucciones de nuestro médico.

INSPIRANDO E IMPULSANDO EL CAMBIO 1

¿Es difícil de hacer? 

Absolutamente, no se trata de hacer lo que es fácil o popular, si no hacer lo correcto. Tenemos que estar listos para comprometernos a dedicar nuestros talentos, nuestros conocimientos y nuestro impulso para ayudarnos a nosotros mismos y a quienes nos rodean a ser mejores de lo que son hoy siendo la mejor versión posible de nosotros mismos.

De hecho, cuando cambiamos nuestra perspectiva de una en la que pensamos que debemos esperar a que otros cambien, a una en la que nos vemos como el vehículo que puede producir el cambio que queremos ver, se vuelve más fácil para nosotros preocuparnos incluso más sobre por qué hacemos lo que hacemos y cómo lo hacemos. Al hacer este cambio de percepción consciente en cómo vemos y entendemos nuestra propia vida, terminamos aumentando nuestro propio compromiso de mejorar las cosas, de transformar nuestra realidad de lo que es a lo que podría ser.

Por lo tanto, la próxima vez que leas acerca de nuevas ideas sobre liderazgo o asistas a una charla, o veas un video motivador en YouTube sobre lo que se necesita para liderar en la vida y el entorno global interconectado y acelerado de hoy, no te desanimes si los de “arriba” y “alrededor” no se dan cuenta de la importancia de emplear estas medidas en ellos mismos. En cambio, reconoce tu propio poder y obligación para inspirar y empoderar a quienes te rodean para que aporten lo mejor de sí mismos a sus propias vidas.

Solo recuerda que algunos de los movimientos y victorias más grandes de la historia fueron iniciados por una sola persona que luchó por sus creencias (esto también es cierto para algunas de las mayores atrocidades contra la humanidad).

Solo hace falta una persona para cambiar, una voz, una chispa, para encender el potencial de cambio.

Esa voz podría ser tuya.

Podrías ser tú quien con su ejemplo inspire e impulse el cambio y la transformación. Podrías ser tú el catalizador, el iniciador del movimiento que cambia la conciencia o la cultura de tu comunidad para mejor.

Y de eso se trata todo, ¿no? 

Vivir una vida mejor, plena, con propósito y sentido…

Al cerrar este año, recordemos que cada día es una oportunidad para ser agentes de nuestro propio cambio. No es necesario esperar a un nuevo año o a un momento específico para comenzar; cada instante es el indicado para actuar. 

La transformación personal y colectiva es una responsabilidad continua, y cada uno de nosotros tiene el potencial de ser esa chispa que no solo busca la mejor versión de sí mismo, sino que también alienta a otros a encontrar su propio camino de cambio y mejora. 

Sé ese cambio, vive con propósito y sigue avanzando hacia tus sueños y aspiraciones. 

¡Eres el arquitecto de tu destino y el agente de cambio en tu vida!

Nosotros mismos somos los únicos responsables de “inspirar” e “impulsar” el cambio. 

A través del conocimiento, el estudio, el pensamiento crítico, la reflexión, el abandono de la parcialización del conocimiento, el reduccionismo enfermizo, y tantas otras medidas más al alcance de casi cualquier persona hoy en día. 

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Solo hacen falta consciencia, atención, entrenamiento, evaluación y comunicación adecuada. 

Todos siendo factores dentro de nuestra propia responsabilidad y campo de acción. 

Tus resultados son consecuencia directa de tus acciones y estas, a su vez, tienen su origen en tus decisiones, las cuales están no solo condicionadas, sino determinadas por tu perspectiva, que no es más que el reflejo de aquello que eres consciente. 

Si deseáis profundizar en este tema, aprender más sobre “inspirar” e “impulsar” el cambio, o averiguar más sobre mí, la forma de enfocar el trabajo, o los programas, por favor no dudes en contactar conmigo. 

Muchas gracias y hasta pronto. 

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