“ La pandemia y los adioses silenciados”

 “ La pandemia y los adioses silenciados”

El confinamiento y la posposición de velatorios y funerales mientras duró la crisis sanitaria de la Covid-19 hizo que las personas no pudieran despedirse personalmente de los seres queridos que acababan de morir. Para ayudarles, el Colegio Oficial de Psicología de Cataluña (COPC)  publicó una guía de recomendaciones sobre cómo afrontar el duelo durante la crisis sanitaria del momento. Entre otras cosas, se aconsejaba celebrar una ceremonia en casa en la que también pudieran participar otras personas por vía telemática, así como convocar una ceremonia cuando hubiere pasado el confinamiento.

A nivel general, la emergencia sanitaria  comportó  la suspensión de velatorios y funerales como medidas de prevención para evitar el contagio del coronavirus. La imposibilidad de poder acompañar a los seres queridos en sus últimos momentos y de poder celebrar el funeral provocó que para los familiares fuese aún más difícil iniciar el proceso de duelo.

En este sentido, la guía que publicó el Colegio Oficial de Psicología de Cataluña (COPC) estava dirigida a todas aquellas personas que debían afrontar la muerte de una persona querida durante la pandemia. Las recomendaciones iban desde el ingreso del enfermo hasta el ritual de despedida y el duelo, tanto el propio como el de la familia y las personas cercana.

El COPC recomendaba a las familias ponerse en contacto con la persona ingresada vía telefónica y también por videoconferencia, para que el contacto visual permitiera despedirse de la persona enferma «de la forma más cercana posible».

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En el momento de comunicar la muerte, también se aconsejaba convocar a las personas cercanas a una ceremonia que se celebrará cuando haya pasado la situación actual. Antes de ello, se recomendaba  adaptar una ceremonia en casa en la que participasen los miembros del hogar e, incluso, valorar la posibilidad de que otras personas pudieran seguirla en directo por teléfono o videoconferencia. En estas ceremonias se recomendaba utilizar lo que fuese  necesario para los familiares: fotos, velas, lecturas, poemes,canciones, pequeños rituales.

Yo misma como especialista en duelo, grité y pedí a los cuatro vientos, que se celebraran esos rituales caseros  que sirvieron para aceptar que la otra persona había muerto y  en esos momentos hacían falta y fueron  muy buenos para salir del paso.

Cierto es, que éstos no deben sustituir una ceremonia posterior al confinamiento, dado que es uno de los momentos más importantes de tu vida, la muerte es irreversible y la importancia para los que se quedan, para aceptar  esta pérdida y empezar un buen luto, es vital.

 En este sentido, muchos ayuntamientos se interesaron en organizar, más adelante, una ceremonia abierta en homenaje a los vecinos que fallecieron durante la epidemia.

En mi opinión, pongo  en valor la labor importantíssima que llevaron a cabo los sanitarios. Trataron de acompañar a las persona hasta el final de sus vidas, como si fueran un familiar, fue una labor muy bestia.

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Y para el caso, os quiero explicar lo que para mi fue una de las experiencias mas preciosas de mi vida. Muchas eran las personas que me llamaban por teléfono, escribian por redes, insistiéndome que debía ayudar al mundo de alguna manera, acompañandolo en su dolor. De entrada me cogió descolocada, no tenía los medios para llegar a todo el mundo, cómo podía materialitzar mi pasión por ayudar en un momento tan delicado? Y en mayo del 2020, durante la primera oleada Covid, organizé junto con once excepcionales músicos y una disenyadora, una ceremonia ONLINE, por instagram desde mi cuenta de @agraiments. Asistieron en conexión directa más de 386 personas, y en cada casa, nos aseguraron que había un mínimo de cuatro persones viendo la ceremonia en directo. Hubo música acompañando un cuento que dediqué a todos los difuntos fallecidos en esos duros meses. No os podéis ni imaginar las muestras de gratitud que nos llegaron de toda Catalunya cuando vieron las fotos de sus familiares colgades de un olivo en forma de esperanza y vida, y todo hecho des del más profundo amor de nuestro corazón. Las historias de cenizas perdidas y seres queridos no despedidos, nos rompieron el corazón e intentamos repararlo.

Por este motivo, y siguiendo las peticiones de los Ayuntamientos, en junio del 2020, @Agraiments organizó en Lérida una ceremonia colectiva presencial, en la Mitjana, al lado del rio, donde más de 400 personas pudieron despedirse de sus seres queridos, acompañados de una música celestial, unes intervencions de familiares en directo y el ritual de la tierra plantada en una escultura preciosa que yace en el cementerio de la capital, para poder honrar a todos nuestros seres queridos muertos durante la pandemia y que no pudieron ser despedidos como ellos y sus familiares hubiesen deseado.

Orgullosa de curar y sanar tantas heridas, no por que yo lo crea o lo verbalize, sinó porque las muestras de alabanza hacia mi persona fueron tantas , que mi corazón engrandeció como globo hinchado en la major fiesta de cumpleaños.

Amo mi Trabajo, y en el próximo articulo os seguiré demostrando el porqué.

Gracias por leerme.

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