¡LAS NOTAS DE FIN DE CURSO!

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¡Junio nos trae el final de curso, el verano, el inicio de las vacaciones escolares y las notas!

Notas que algunas familias premiarán según sean los resultados. Notas que, algunas de ellas, compararán a la puerta de los colegios con otros compañeros, en casa, con los hermanos, contabilizando cuántos excelentes, notables… han sacado como si eso significase que el niño o la niña es mejor y/o más inteligente. Como si esas notas fuesen garantía de quiénes serán en un futuro y sobre todo, ¡cómo serán y cómo se enfrentarán a los retos que se les planteen a lo largo de ella!

Desde la escuela (y también desde casa) es necesario hasta cierto modo para llevar un control de los resultados para conocer en qué momento se encuentra la/el alumno y poder así ayudarle en su proceso de aprendizaje. Pero lo importante no son los resultados, sino el proceso. Y suena a tópico, pero os justificaré por qué. Porque una cualificación cuantitativa no define a mi hijo o a mi alumno, porque lo relevante es como se enfrenta a los retos de la escuela (y de la vida).

La confianza en sí mismo, su auto concepto, su motivación y su capacidad de esfuerzo y superación, la constancia, la perseverancia son los valores que hay que tener en cuenta. Como padres-madres y como educadores debemos darle importancia a todo esto por encima de unos resultados. Es muy importante reconocer y valorar su esfuerzo y felicitarles no solo cuando el resultado es bueno, sino cuando han mostrado una buena actitud y han hecho lo posible para que hacer las cosas bien. Quienes me conocen bien, saben que no me preocupan las notas.

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Me gusta que todo vaya bien, por supuesto, me intereso porque mis hijas (y mis alumnos) avancen, aprendan, se esfuercen y mejoren. Pero no le doy más importancia a un excelente que a un satisfactorio si no tengo en cuenta cómo han llegado hasta ahí. Y me explico con un ejemplo: El curso pasado al salir de clase, nuestros hijos nos dieron los sobres con los informes: las notas. Yo los cogí y les dije a mis hijas: gracias, luego las miramos tranquilos en casa. Otra mamá abrió rápido el sobre y delante de mí, se puso a leer en voz alta: 5 excelentes y 4 notables, algo así creo recordar.

¿Y me comentó: ¿eso está muy bien, verdad Laura? X pregúntale a Laura qué le parecen tus notas.

¿Y le dije: claro que sí,

X, ¿tú estás satisfecho? ¿Has aprendido?

El niño contestó que sí, pero que algunas asignaturas eran muy fáciles. Entonces me dirigí a la madre y le comenté: están igual de bien que si hubiese sacado algún satisfactorio, si la asignatura le costase, tiene más mérito, un satisfactorio con esfuerzo que un excelente conseguido con facilidad. Lo importante es que el niño sienta la necesidad de aprender y se sienta satisfecho con lo que ha conseguido. La madre no se esperaba esa respuesta: ella quería que le dijese que su hijo era muy listo. ¡Pero mi respuesta le hizo replantearse su percepción y me dijo: pues tienes razón! Al final, lo que hay que valorar eso, precisamente, el esfuerzo y el progreso en ellos mismos, sin comparaciones, sin competiciones.

Y lo que hemos de ofrecerles, además de los recursos y propuestas y nuestra ayuda si es necesaria, es la motivación y las ganas de aprender, de investigar, de descubrir, de formularse preguntas y plantearse retos. La motivación y el esfuerzo son la clave del aprendizaje. Un niño o niña motivada se esforzará más, tendrá una actitud positiva para aprender y se enfrentará a las diferentes situaciones y conflictos cognitivos de diferentes maneras. Por eso, tanto docentes como padres y madres debemos conseguir esta motivación y esta necesidad de esfuerzo y valorar todo progreso por pequeño que sea o por lento que nos parezca.

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Que las niñas y niños se sientan motivados es importante para el aprendizaje, pero también para ellos mismos. La motivación es como la fórmula mágica para que sientan el deseo de aprender.

¿Cómo les podemos motivar a aprender?

Con actitud positiva, valorando sus esfuerzos, fomentando la creatividad, la curiosidad (motor para la búsqueda de conocimiento y aprendizaje), planteándoles retos alcanzables que les supongan un cierto “desequilibrio” y les anime a seguir, sentir la necesidad y el placer de aprender y satisfacción por haberlo conseguido. Sobre todo, planteando el error como algo necesario y como una oportunidad más para aprender.

Os animo, si no lo habéis hecho antes, a que cuando vuestros hijos os traigan las notas, las leáis con ellos, seáis conscientes de sus posibilidades y sus dificultades, valoréis sus esfuerzos y les felicitéis si creéis que lo han hecho lo mejor que han podido. ¡Animarlos a seguir aprendiendo y hacerles disfrutar de las vacaciones que seguro que se las merecen más que nosotros!

Laura González

@lecturas_paraelalma_kids

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1 comentario en «¡LAS NOTAS DE FIN DE CURSO!»

  1. Pues si ! Solo hay q mirar a nuestro alrededor .
    Nunca he dado importancia a altas cualificaciones , no me gusta presionar a mi hija a excelentes q tampoco le hago asco eh? , pero si a aprender , valoro los valores de la educación en casa como complemento para sus vidas .

    Laura , tú eres un buen ejemplo de persona equilibrada en todo aspecto, solo hay q conocerte un poco para ver cuánto cariño pones en todo lo q haces .

    Me ha encantado el artículo. 😘😘

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