COMENCEMOS DESDE LO MÁS ESENCIAL 

El Feng Shui es una técnica – ciencia ancestral china

Nace desde la más profunda y auténtica observación de la naturaleza, literalmente, salir a mirar los ciclos solares, conocer los ciclos lunares, ser capaz de percibir los cambios que generan las estaciones del año, entender el calendario agrícola y utilizarlo a favor. 

Ser consciente de que la tierra y el cielo son creadores de vida y nosotros, los seres humanos, estamos inevitable e ineludiblemente afectados por estas energías

Feng Shui, traducido literalmente desde el Chino, significa: 

Viento y Agua. 

¿Qué es el Fen Shui? 1

Viento es toda la energía del cielo que se mueve en un flujo incesante de energía, de forma sutil y otras veces no tanto. 

Agua es toda la energía que se acopia y se atesora, la gran recaudadora del caudal del Chi o energía vital que se acumula en la tierra y que manifiesta sus resultados en nuestras vidas. 

Puede haber un Feng Shui auspicioso o quizás menos auspicioso, pero lo importante de esto es entender su esencia, cómo funciona, para que lo menos auspicioso pueda ser mejorado y para que lo auspicioso pueda ser llevado a su máximo nivel. Imagina tu casa. 

Tienes circulaciones, cuerpo, mente, órganos, sistemas. 

El sistema linfático por ejemplo se relaciona con todas las formas en que tu casa limpia y elimina cualquier desecho o material indeseado de su mundo. 

Así como el sistema circulatorio transporta por el espacio la energía vital, podrían ser los pasillos o circulaciones de tu casa, la forma en que la energía se mueve en su interior. 

El sistema cardiaco, por ejemplo, es la manera en como tu casa bombea esa energía desde su corazón, para que pueda llegar energía vital o Chi a cada rinconcito de tu hogar. 

Ahora que lo ves, tu hogar está vivo, lleno de conexiones invisibles y visibles, que significan algo y que vibran de una manera determinada. 

¿Qué es el Fen Shui? 2

Imagina ahora como toda esa energía logra conectarse con los ciclos de la naturaleza. 

En primer lugar, tu hogar se conecta con la energía de la tierra porque se debe asentar y emplazar de forma correcta en el espacio físico. Una casa con patas flacas o dobladas no es lo mismo que una casa con los pies bien puestos y firmes en la tierra. 

Además, debe conectarse con la energía del cielo, y esto se logra a través de los ciclos. Hay que conocer el cielo, saber en qué momento ocurren las cosas y que resultados se obtienen en la tierra por los mandatos del cielo. 

Un ejemplo claro de esto es la cosecha, que es un resultado concreto de una serie de sucesos gobernados por el cielo: las lluvias, las estaciones, los efectos sobre el clima, entre muchos otros. 

Imagina que tu casa sabe exactamente como es el ciclo solar, por lo tanto reconoce en ella los horarios en que recibe el sol. Al mediodía el sol se posa en un espacio abierto al exterior e inmensamente luminoso. 

Por las mañanas lo recibe en un espacio alegre y expansivo y por las noches lo despide en un espacio más contenedor y abrigado. Asimismo, en tu hogar se reconocen fácilmente las energías de las 4 estaciones: en las orientaciones cardinales donde el sol se recibe por la mañana y mediodía podemos reconocer a la primavera y el verano (nacimiento y apogeo solar)

En cambio en las orientaciones cardinales de tarde y anochecer, tu casa reconoce al otoño y al invierno, lo que significa que tu espacio es capaz de comprender que la vida y los flujos no son estáticos, y que si somos capaces de entender esto, nuestro hogar se conectará en forma natural al flujo de la vida, al flujo del cielo, al flujo de la tierra. 

Cuando la naturaleza se une a la mente y al espacio, te digo, que ahí es cuando comienza lo realmente bueno.

En esencia, eso es Feng Shui.

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