SOMOS SERES ESPIRITUALES

El 10 de agosto se cumplieron 11 años desde el día que nuestro hijo Ernest salió de este plano terrenal y su alma inmensa y poderosa se liberó del cuerpo que lo contenía para poder volar libremente y regresar a la plenitud y verdadera libertad de nuestro ser. 

¡Querido y amado niño mío, añorado niño nuestro, celebrado hijo nuestro, razón y motivo de nuestro vivir juntos aquí! 

11 años que no son nada, porque cuando el amor se mide por intensidad no hay distancia ni tiempo que valga. 

No quisimos nunca que ese día fuera un recuerdo triste y amargo, porque tú no has merecido nunca que nada de tu vida se convierta en un peso doloroso para nosotros. Siempre fuiste alegría, risa, amor, juego, vida, creación, magia, y así queríamos que lo continuaras siendo cada día de nuestra vida hasta que nos volvamos a reencontrar en tu misma esencia. Y este día está cada vez más cerca de abrazarnos. 

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Como dice una amiga muy querida: “Un día más, un día menos.”

Y esta frase, que puede generar pánico a mucha gente, es vivida con mucho amor por la mayoría de los papás que hemos vivido, la experiencia de tener que despedir un hijo-a, porque el final de aquí sabemos que es la continuación y el momento de volvernos a reencontrar. 

¡Qué vida tan inmensa y plena nos has mostrado desde ese día en que comenzó la segunda parte de nuestro amor, Enest! 

Un amor que crece y que convive con todo el dolor, la impotencia, el miedo y la desesperación que esta experiencia conlleva, un amor que no muere, que te está mostrando una puerta que está allí detrás, esperando que la empujes un poco para abrirse y mostrarte que el amor sigue, late, vibra, te espera. 

Todas las personas coinciden en que nada puede volver a ser igual después de la muerte de un hijo, pero verdaderamente, ¿quién querría realmente que todo fuera igual sin él o ella? 

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No, nada es igual, pero es que no puede ser igual, tiene que ser diferente, ha de ser diferente porque ellos no están. La vida tiene que ser diferente, nuestras acciones, nuestro pensar, nuestro sentir, nuestra mirada tiene que ser diferente. 

Porque ellos físicamente no están… pero continúan inmensamente presentes y llega un momento que los puedes sentir, que puedes percibir señales que solo son para ti, que te das cuenta de que desde que no están físicamente están más cerca de ti que nunca, y esa experiencia tan dura te va cambiando, no para mal, te va abriendo a otra dimensión que en nuestra vida de cada día no nos permitimos sentir, ni vivir, porque trabajo tenemos para sobrevivir en las exigencias del día a día: hablo de la dimensión espiritual que se va abriendo paso en nosotros y que nos la traen nuestros hijos. 

La dimensión espiritual en la que verdaderamente somos y que no se guía por las directrices terrenales, sino por la consciencia de quienes somos: seres espirituales viviendo una experiencia temporal en la Tierra. 

Hace unos días, un abuelo de 85 años, a quien le acababan de diagnosticar un cáncer, habló con su nieto desesperado y aterrado por enfrentarse a la probable cercanía de la muerte de su abuelo, y las palabras con las que le hablo tuvieron la virtud de hacerlo más fuerte y sentirse en paz:

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—“Hijo, desde que nacemos sabemos que algo nos tiene que sacar de aquí, nadie se va a quedar. Yo he vivido siempre la vida como he querido y si ahora llega un momento que no puedo vivir la vida como yo quiero, prefiero morir. Ya viví mi vida, me siento satisfecho, soy feliz.” 

El abuelo había hecho anteriormente su Testamento Vital, había pensado y decidido cómo quería que fuera su muerte, había decidido si quería que la medicina le alargara la vida cuando su vida se apagara o no, qué hacer con sus restos mortales, etc. Tal y como había decidido vivir su vida, había dejado escrito también cómo quería vivir su muerte, y esto le dio paz y ayudó también a la familia a acompañarlo sin tener que tomar decisiones que muchas veces generan sentimientos de miedo y culpa. 

Si hemos vivido plenamente la vida, conscientes que es un regalo pasajero y que nadie se va a quedar, la muerte se puede llegar a aceptar. Pero si las experiencias en la vida te han llevado, además, a abrirte a la dimensión espiritual, no solamente la aceptas, sino que la recibes, porque sabes que es la continuación de tu evolución álmica y el regreso a nuestro verdadero ser, que nos esperan y nos acompañan siempre quienes ya se han ido, y que el regreso a Casa será un reencuentro precioso. 

Y no, no piensen que la muerte es más justa cuando se presenta en ancianos que en jóvenes, que es más fácil cuando la muerte se presenta en fetos o recién nacidos que en niños más mayores… No, la muerte no tiene nada que ver con la “justicia” que creamos con nuestras expectativas de cómo han de ser las cosas. 

La muerte tiene que ver con la vida, con nuestro aprendizaje aquí, van de la mano, en el mismo vehículo que usamos para llegar y para partir de este mundo, nadie tiene el contrato de hasta cuándo. 

Pero todos vamos a subir en el momento que nuestra alma haya cumplido lo que vino a aprender y a enseñar, y es un viaje diseñado, deseado y aceptado por nosotros mismos. 

Maria Dolors Beltran Boixadera 

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16 comentarios en «SOMOS SERES ESPIRITUALES»

  1. Gracias Dolors por estas palabras. Hablar de la muerte es muchas veces un tabú que esconde el miedo a la pérdida. A la pérdida y al dolor que ésta supone. Creo que hablar y compartir estos temas te ayuda a comprender como muy bien lo explicas. Un consuelo para los lectores compartir tus reflexiones.

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    • Estimada Francisca, tens raó: la por a la pêrdua i al dolor és el que fa que la majoria de la gent no vulgui saber res del morir, quan el néixer i el morir són les dues portes de vinguda i de retorn, res més, no hi ha final.
      Gràcies per compartir.

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  2. Gracias Dolors por transmitir este mensaje de vida y muerte con tanto amor y sencillez.
    Me fortalece escucharlo, me aporta paz a mi alma y sentido a mi vida.
    Una forta abraçada. Sempre portem al mestre Ernest amb nosaltres.

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  3. No tenim només cinc sentits, com ens han ensenyat a l’escola quan érem petits. Quan descobrim els altres sentits -la intuïció, la llum interior, la connexió amb tot i amb el tot, l’escolta dels éssers transcendits, de les forces angèliques… la vida es capgira com un mitjó i tot esdevé únic, amb present i amb presència i amb essència. Penso que aquest és el nostre objectiu de vida al qual arribem per la via de l’amor i del servei.
    Gràcies Dolors pels teus escrits perquè ens recorden i ens reforcen.

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  4. Gràcies, Abel, com tu dius tenim altres sentits que no ens ensenyen i que tots tenim a dins, i són els que ens amplien i donen profunditat a la vida i al nostre pas temporal per aquí. Una abraçada de llium!

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  5. Gracias Dolors, gracias Ernest, por este gran regalo de amor que aligera mis pasos en este camino terrenal. Este maravilloso amor vuestro me hace descubrir lo maravilloso que es existir aquí, ahora.
    Gracias hoy y siempre, eternamente.

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    • Gracias Dolors, por transmitir amor y esperanza en este texto. Tus palabras llegan a mi corazón y me dan paz. Y me brindan la tranquilidad de saber que somos seres de luz y que vamos a volver a nuestra verdadera casa, a nuestra esencia, con nuestros seres amados.
      Te quiero mucho y te abrazo con el alma ❤️ ❤️

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