TOLERANCIA 0 A LA FRUSTRACIÓN

Existe cada vez más la creencia que los niños y las niñas tienen que ser alejados de cualquier situación que les provoque cierto desequilibrio emocional, cierto malestar, que todas sus experiencias tienen que ser positivas y bonitas y que no deben tener conflictos ni sentir frustración.

De esto quiero hablaros en este artículo, de la frustración.

Entendiendo que la frustración es un sentimiento que surge cuando no logramos conseguir algo que nos habíamos propuesto: una idea, un deseo… Un claro ejemplo de frustración en los pequeños es la etapa de los 2 años: la conocida como la edad de las rabietas (aunque rabietas pueden darse en cualquier edad)

¿Por qué se dan continuamente, siempre en unos casos más que en otros, momentos en los que el pequeño o la pequeña se enfada, pega, grita, se tira al suelo…?, pues porque se encuentra en una etapa egocéntrica en la que cree que él/ella es el centro de todo, que todo gira alrededor de él/ella, todo lo viven muy intensamente y desde el cerebro emocional, pues aún no tienen ni razonamiento ni empatía suficiente para salir de su propio ego. Es aquí donde el papel del adulto es fundamental para que el pequeño o pequeña vaya gestionando esa sensación de malestar, ese enfado, cuando no se cumplen sus deseos.

Tenemos que ser capaces de, por un lado, controlar ese momento de rabia, acompañándole, estando presente pero, por otro lado, siendo firmes, manteniendo el No, la norma.

Y ¿por qué es tan necesario?

Porque los niños y las niñas necesitan unos adultos responsables que les guíen y los acompañen en su crecimiento personal y el ámbito emocional es tan importante como el físico.

Si es esencial alimentarlos, cuidar de su higiene, de su salud, ofrecerles tiempo de juego y de descanso, también es esencial que podamos ofrecerles estrategias para conocerse a sí mismos: reconocer emociones y sentimientos y aprender a gestionarlos poco a poco, conocer y respetar a los demás y adaptarse a su entorno aceptando límites y normas.

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A tolerar y gestionar la frustración se aprende desde pequeño.

Si una niña o un niño muestra baja tolerancia a la frustración será, en parte a su carácter y en parte también debido a las experiencias que haya tenido, en cómo la familia haya gestionado esos momentos. El aquí y el ahora están a la orden del día, pero es importantísimo trabajar el esfuerzo y la paciencia (esto nos daría para un nuevo artículo).

Ofrecerles solo el lado bueno y bonito de la vida, creo, sinceramente que es un error. Es más, considero que les hacemos flaco favor porque, al contrario de lo que pueda parecer, les hacemos vulnerables, débiles ante las situaciones y circunstancias a las que se enfrentarán en el futuro.  

Todos tenemos claro que la vida no es solo de color de rosa, sino que, a veces, tiene un sabor agridulce, momentos duros y situaciones injustas. Si los niños y niñas de hoy no se enfrentan a esos conflictos personales, a esa dualidad, si todas sus experiencias son positivas, la persona adulta del mañana será huérfana de estrategias y recursos para ser autónoma, fuerte y sana emocionalmente. Si consiguen siempre lo que quieren, como quieren y cuando quieren les estamos privando de esa necesidad de sentir variedad de emociones y de acompañarlos en su “control” sobre ellas así como dejamos de enseñarles a “modelar” sus conductas.

Cada vez más escucho a madres o padres diciendo que su hijo o hija se enfada si le llevan la contraria, si no consigue lo que quiere y yo, intentando siempre ponerme en su lugar, y desde el respeto, contesto siempre: bien, ¡enfadarse también es bueno!

Acto seguido, argumentan que les sabe mal verles llorar, que les da pena… y yo vuelvo a contestar: pena es verlos malitos, pena, si se caen y lastiman.

No dejarles expresar su rabia, su enfado… No es ayudarles, es negarles emociones que son tan válidas como otras.

Lo importante es reconocerlas y ayudarles a canalizarlas, tarea nada fácil, todo hay que decirlo.

TOLERANCIA CERO A LA FRUSTRACIÓN 2

¿Cómo podemos ayudarles?

— Lo primero de todo, permitiendo que se frustren.

— No siendo demasiado protectores o permisivos.

— Como siempre, el ejemplo es esencial. Nuestra actitud positiva ante el fracaso será el reflejo que captarán más que las palabras.

— Que entienda el fracaso como algo normal y no negativo.

— Valorando el esfuerzo.

— Con el refuerzo positivo cuando, gracias al esfuerzo, logran gestionar bien la situación.

Y sobre este tema y como siempre, ahí van nuestras recomendaciones literarias:

LO QUIERO TODO

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Veruca lo tiene todo. Sus padres, para que no se enfade, para hacerla feliz, le hacen caso y le dan todo lo que pide y ya. Pero quizás, lo que más necesita Veruca no son cosas materiales. Un bonito y divertido álbum ilustrado para reflexionar sobre las cosas importantes y conformarnos con menos.

Eloy Moreno y Pablo Zerda

Editorial: Nube de tinta.

YO PRIMERO

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Lucas quiere ser siempre el primero en todo y eso le trae muchos problemas y conflictos. El hada de los volcanes le ayudará a sentirse mejor y a descubrir qué pasa cuando no se compite por todo.

Miriam Tirado / Joan Turu

Editorial: Carambuco

Dejemos que nuestros niños y niñas se caigan, tropiecen, se levanten solos o con ayuda, se equivoquen y rectifiquen porque de eso trata la vida.

Feliz mes de abril

Laura González

@lecturas_paraelalma_kids

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6 comentarios en «TOLERANCIA CERO A LA FRUSTRACIÓN»

    • Ojalá fuese así y llegase a muchas familias. Todos actuamos de la mejor manera que creemos y sabemos pero a veces no es suficiente.
      Gracias por tu comentario, Eze! 😉

      Responder
  1. Muy buen artículo, como futura educadora es un artículo que me ha ayudado bastante y me ha dado información muy útil.
    Estoy totalmente de acuerdo con este artículo, ya que hemos de dejar que vivan experiencias y emociones como la frustración que aunque cuesten de gestionar son esenciales aprender con ayuda o por ellos mismos.
    Gracias por este artículo.

    Responder

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