UNA TAXISTA COMO LUCÍA

En el año 2018, el escritor Juan José Millás publicaba la novela “Que nadie duerma” un relato inquietante, desconcertante y muy interesante de leer. 

Hoy llega a los cines la adaptación que ha realizado el director Antonio Méndez Esparza, en su cuarto trabajo tras la cámara y sé rodea de enormes actrices y actores, donde una magnífica Malena Alterio, que brilla con luz propia, es el centro en el que giran el resto de personajes interpretados por Aitana Sánchez-Gijón, José Luís Torrijo, Rodrigo Poisón, Manuel de Blas, Mariona Ribas e Iñigo de la Iglesia, entre otros, manteniendo el título de la novela original, “Que nadie duerma (algo va a suceder)”. 

Lucía es la protagonista, una programadora informática que despiden del trabajo por un problema de evasión fiscal, decide reciclarse y convertirse en taxista en Madrid, para ser su propia jefa. 

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El clímax de la película es chocante y va aumentando conforme avanza el metraje de la película, caminando por senderos nada convencionales en el cine español, siendo su director valiente en esta apuesta llena de riesgos. 

El personaje principal (Lucía) tiene un amplio abanico de emociones durante el trayecto de transformación del film, pasando de la comedia al drama, del drama al thriller y del thriller al terror. 

Con Lucía ríes, lloras, pasas miedo de forma realmente apasionada que llena la pantalla y enamora al espectador. Las capas de la película denuncian la soledad de esta sociedad. 

El papel de la mujer en las empresas y en la vida cotidiana. La crítica a esos empresarios que hacen sufrir a sus empleados mientras ellos desfalcan millones en cuentas de paraísos fiscales. 

El amor- desamor y lo que la imaginación o fantasía de cada uno puede llegar a pensar. 

Hemos hablado con la protagonista absoluta de “Que Nadie Duerma”, Malena Alterio y nos ha contado lo siguiente: 

—B.S.: Hola, Malena Alterio y gracias por atender a la revista Brillantes Sensaciones. 

—Malena Alterio: Un placer hablar con vosotros. 

—B.S.: ¿Qué te atrajo del personaje de Lucía? 

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—M.A.: Me atrajo todo, ya que creo que es un personaje muy humano, lleno de contradicciones y de cosas extrañas que lo hacen muy rico. Me atrajo la novela de Millás. Me atrajo trabajar con Antonio Méndez Esparza y con el productor Pedro Hernández, que cuando me hicieron la propuesta, empecé a trapichear a ver de qué iba esto, vi el trabajo de Antonio y me quedé maravillada. Vi las producciones que había realizado el productor Pedro Hernández y vi que yo comulgaba y comulgo con ese tipo de cine, cine independiente, más de autor que tiene el acento no solo en generar millones de espectadores, sino que tiene más el acento en generar y construir algo de un artista. Todos esos ingredientes hicieron que al final yo estuviera en “Que Nadie Duerma” 

—B.S.: Es una historia que en el fondo denuncia un drama social de esas mujeres de una generación que tienen que trabajar fuera, muchas veces en trabajos muy precarios, y sacar adelante también una familia y un hogar sin ayuda de nadie. ¿No? 

—M.A.: Sí, sí, es una película que abre muchos melones. Es que abarca tantos temas, uno de ellos es esa triste historia que nos rodea de esos despidos de algunas personas que los echan de las empresas con una mano delante y otra detrás. 

—B.S.: Una pregunta… ¿Malena Alterio se subiría a un taxi conducido por Lucía? 

—M.A.: (Risas) Totalmente sí. Me encantaría. A mí Lucía me gusta. Me encantaría entrar en su taxi y que me cuente sus historias bizarras, sus pájaros. Creo que es una mujer que se va transformando y me gusta su transformación. Es una mujer que durante la película realiza un viaje por dentro y por fuera. Que vive el presente, que se enamora, que es una enamoradiza compulsiva y se tira a la piscina sin saber que habrá detrás. 

Me gusta su ingenuidad pavorosa, que se reinventa, que tiene una energía muy positiva, que vive con alegría el hecho de reinventarse con un espíritu muy chulo, muy sano. 

—B.S.: Otra capa que tiene la película es esa denuncia sobre la soledad en los tiempos que corren, donde parece que tengamos un millón de amigos con las redes sociales, pero en realidad en el fondo estamos solos. 

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—M.A.: Ahí me da mucha pena Lucía, que no es que esté sola, es una visión mía desde fuera, es que ella es cuidadora. Cuida a su padre, cuida a su amiga, pero en el fondo Lucía necesita alguien que la quiera y que la cuide. Se engancha a un clavo ardiendo para no tener ese sentimiento de soledad. 

—B.S.: ¿Qué le has aportado al papel de Lucía? ¿Qué le ha dado Lucía a Malena Alterio? 

—M.A.: Bueno, yo me puse en las manos de Antonio, confié y yo lo di todo. La forma de trabajar de Antonio Méndez Esparza es muy peculiar y hay que tener coraje para estar ahí. Cuando uno improvisa no tiene certezas y las improvisaciones son siempre sucias e imperfectas. Para conseguir un hallazgo hay que trabajar mucho y tampoco sabes si ese trabajo lo van a enganchar bien, si tiene sentido con lo que estás interpretando, a donde va a ir ese trabajo. 

Todo eso estaba en mi cabeza durante el rodaje, pero confié en el director y me dejé llevar. Le di todos los mimbres del personaje, para que Antonio los puliera y sacáramos adelante un personaje tan rico como Lucía. 

—B.S.: Tengo la sensación viendo la película, que en el rodaje hubo muy buen rollo entre los secundarios, el equipo técnico, etc.

-M.A.: Cuando trabajo a mí me gusta hacer piña durante los ensayos con el equipo y los compañeros, para luego no tener que llegar fríos al día de rodaje. En la cocina de la película me gusta conocer a todo el equipo, para crear familia y que haya confianza entre todos, aunque hay veces que durante el rodaje aparecen imprevistos, que si hay piña es más fácil de superar. 

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—B.S.: Gracias Malena por atendernos. 

—M.A.: Gracias a vosotros y todos al cine a ver “Que nadie duerma”

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